La Nación: De la paradoja K a la mancha venenosa: la batalla definitiva que libra el Presidente
15/03/2026
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No habrá “V” ni “W” pero sí una letra que anticipa el escenario de la economía libertaria; quiénes son los nuevos enemigos que llegaron para quedarse y qué es lo que más preocupa de la Argentina que viene; crónica de un país en el que los apellidos migran y los negocios también
El tuit fue de ayer a la madrugada. “Los brutos e ignorantes que dicen estar consternados por el trabajo pero rechazan modernizar el mercado laboral van a empezar a llorar industria nacional y empleo. El progreso técnico desplaza a las actividades menos eficientes con bienes de mejor calidad a un menor precio. Ese ahorro permite destinar recursos a sectores más productivos y con ello el trabajo se mueve a nuevos sectores y con mayor paga”. La frase del presidente Javier Milei se complementó con dos ejes adicionales que ponen la mira en un debate cada vez más profundo en la Argentina. “Resultados: mayores salarios, precios más bajos, mayor cantidad de bienes disponibles y mayor consumo tanto de bienes presentes como futuros”, posteó a través de su cuenta de X.Lo hizo con un video de la cuenta “In Milei we trust” -en Milei confiamos- que tiene unos 24.570 seguidores. El corto que complementaba la acción es de Bot My Coffee, un innovador robot barista que sirve café de especialidad totalmente automatizado en Abasto Shopping, y que fue creado por los emprendedores argentinos Mariano y Leonardo Kot. En tan solo dos minutos prepara un café y puede llegar a producir hasta 300 bebidas por día en un shopping o 500 en el caso de un aeropuerto, donde el flujo de gente es constante las 24 horas y la demanda puede ser mayor.“Advertencia: cuidado con demagogos y nacionalistas de pacotilla que en nombre de defender el empleo y la industria nacional intentan esconder la corrupción de políticos dando protección a ‘empresaUrios’ ladrones y prebendarios cuyo resultado es menores salarios, mayores precios, menor consumo y oferta limitada de producto. Obviamente esto también aumenta la pobreza. Evidencia: 100 años de historia argentina”, resumió el presidente. La guerra está declarada y en el gobierno saben que los meses venideros no serán sencillos.La economía argentina se encamina ahora a una nueva letra del abecedario. No es la V de la que habló en su momento el gabinete de Mauricio Macri y adonde se ejemplificaba con una baja de la actividad para un supuesto rebote posterior signado en “brotes verdes”, “segundo semestre”, o la W con la idea de baja para subir y luego volver a bajar para retomar el crecimiento en esa “luz al final del túnel”. Paradójicamente todo indica que el plan económico de Milei estará signado en el corto plazo ni más ni menos que por la letra K. Algo inédito para la economía local pero no para aquellos países en los que hace años se definió la migración de un modelo a otro. ¿Qué significa esto? Que el crecimiento proyectado durante este año tendrá una combinación clara de sectores que bajan para no subir y de otros que suben para no frenar. El juego de palabras se refleja con la foto de los ganadores y perdedores.Energía y minería impulsados por Vaca Muerta, las exportaciones y también la desregulación; la agroindustria motivada por el tipo de cambio y las perspectivas de reducción de retenciones; finanzas y servicios profesionales que lideran la recuperación y economía del conocimiento como bastión de empleo registrado, por un lado.Entre los perdedores aparece la industria manufacturera que se vio muy afectada por la caída del consumo, la apertura comercial y en muchos casos por un origen ficticio basado en incentivos fiscales y ensamble forzado; la construcción paralizada por el freno a la obra pública y desde hace pocos meses también el comercio minorista que tiene la doble nelson del cambio de hábitos y la falta de pesos en la calle. “Es la época de la reconstrucción. Está cambiando el régimen y todavía estamos en transición y buscando el equilibrio. Ya no hay anabólicos y hay sectores que con el nuevo contexto internacional van a volar y otros que claramente no lo harán. Comienza también algo inédito que es la realidad empresa a empresa y ya no sectorial. En un mismo rubro hay empresas híper competitivas y otras que quedarán en el camino”, grafica el ex ministro de Producción y fundador de Abeceb, Dante Sica.Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que circula en los despachos de los dueños de las principales compañías argentinas señala que la Argentina aparece entre las economías de mayor crecimiento en 2025 y 2026, pero presenta la mayor “vulnerabilidad financiera” de todos países de América Latina y el Caribe. El organismo con sede en Washington tomando datos de la firma Latinfocus, agregó que espera un 3,2% para este año. Se trata de uno de los pronósticos más altos de la región (supera por 1,1 puntos al promedio latinoamericano) junto con Paraguay, que creció un 5,2% el año pasado y proyecta un 3,9% en 2026.“Todos saben que en las últimas semanas tuve confrontaciones abiertas con Rocca, con Madanes Quintanilla y con el sector textil que como nadie me puso una cara visible no los puedo atacar de manera directa, pero sí puedo decir que los otros dos son empresarios prebendarios”, disparó Milei durante su viaje visiblemente enojado. Es que el otro tema del que se habla en el sector privado es lo que denominan “la mancha venenosa”. Es decir, de cómo las familias suelen migrar de opinión cuando alguien en su entorno es “tocado” por una situación de desempleo. “Es el impacto de las personas por sobre los números. Esto está pasando e incluso el recambio de CEO tiene que ver con cambios de perfiles más duros para años complejos”, resume el consultor más afamado del mundo de las empresas. Desde el inicio de la gestión Milei, se perdieron alrededor de 180.000 puestos de trabajo privados registrados, según surge de datos oficiales del Ministerio de Trabajo con base en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Se concentró en la industria y en otros sectores intensivos en mano de obra vinculados al mercado interno. La transición de un modelo a otro es evidente. También es cierto que la tasa de desocupación se mantiene contenida, pero el avance del número de ocupaciones se concentra en el monotributo, el cuentapropismo informal y la informalidad. De acuerdo con los datos oficiales del tercer trimestre de 2025, el desempleo es de 6,6% de la población económicamente activa, tras disminuir 0,3 puntos porcentuales con respecto a igual lapso de 2024 y un punto en relación al trimestre previo. La preocupación por el trabajo aparece hoy en el top tres de los principales desvelos de los argentinos según las encuestadoras más relevantes.ST: El nuevo paradigmaEn los ‘80, el Estado Nacional era el gran protagonista del mundo de los negocios en la Argentina. YPF, Gas del Estado, Obras Sanitarias, EnTel, Somisa, Aerolíneas Argentinas, Ferrocarriles, Polisur y la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, sólo algunas de las “joyas” del holding estatal. Entre los privados, ya aparecían algunos clásicos: Socma, con Franco Macri a la cabeza, contaba con Sevel, Sideco, Iecsa, Philco y Manliba, entre sus principales activos. Techint, por entonces con ventas por US$ 1100 millones, figuraba como un peso pesado de la industria, al igual que Bunge & Born, un conglomerado de más de US$ 10.000 millones de ventas por año. Fortabat (Loma Negra), Bemberg (Quilmes), Roggio (Banco Suquía y Benito Roggio & Hijos), Perez Companc (Banco Río, PeCom, Sade), Bulgheroni, Garovaglio & Zorraquín, eran otros de los grandes jugadores del “mercado” de esa década.Luego, llegó el uno a uno. La historia conocida: privatizaciones, irrupción de jugadores extranjeros y cambio de manos de aquellos clásicos albicelestes que se subieron a la globalización. Así fue como Perez Companc diversificó sus intereses, Soldati creció y cayó con Sociedad Comercial del Plata como consecuencia de las inversiones en la montaña rusa del negocio de los trenes. Techint multiplicó por cinco sus ventas de los ’80 a US$ 5500 millones de pesos-dólares, y Socma tomó a los celulares, a través de Movicom.Roggio aterrizó en los subtes. Arcor migró de grupo local a internacional, el Exxel Group lideró las fusiones y adquisiciones, formando un portafolio de empresas que, en 1996, lo llevaron a facturar US$ 1900 millones con Musimundo, Norte, Tía, Havanna, Freddo, Oca, Edcadassa, Paula y Coniglio, sólo por citar algunas. Aparecieron Telefónica y Telecom, Repsol le cambió el apellido a YPF y el CEI fue tapa de los principales titulares de negocios por sus compras de medios y las garras del “Gato” Handley.Entre 2000 y 2009 la historia volvió a girar. La crisis de 2001 y el posterior cambio de reglas de juego llevaron a una depuración, en la que el mundo de los negocios anotó nuevos apellidos. A la primera ola de inversores europeos y estadounidenses que se produjo en los ’90, le siguió un efecto regional que bañó las costas. En 1993, había 281 empresas de capitales argentinos -161 de ellas, con más de 50 por ciento de accionistas extranjeros- entre las mayores compañías del país, según las estadísticas del Indec (previas a la llegada de Guillermo Moreno y equipo). En 2004, sumaban 165, tras un piso de 160 en 2002. Para 2005 las nacionales eran 33 por ciento de las 500 mayores empresas del país -según el Indec-, con el 58 por ciento de su capital en poder de accionistas extranjeros. Su participación en el valor agregado había caído al 14 por ciento.Pero, con la retirada de varios grupos internacionales, jugadores locales ganaron posiciones. Marcelo Mindlin, lideró la creación de Pampa Energía. Su exsocio, Eduardo Elsztain se quedó con los principales shoppings, avanzó en el negocio del campo con Cresud y desarrollos inmobiliarios. Los Miguens Bemberg pasaron de la cerveza a la energía. Los Perez Companc -ya como nueva generación- volvieron a la energía y nuevos apellidos irrumpieron a raíz de los unicornios que fueron el emblema del gobierno de Macri como la transformación a la que él mismo solía hacer referencia. “Todos somos reformistas, pero con la mía no”, repetía Mauricio Macri con traje de presidente cuando se refería a la mayoría de los sectores que tocaban a su puerta. En el camino, el péndulo de la historia vernácula tuvo de todo: estadísticas ficticias, cepos y contra cepos y peajes indebidos. El éxito de la Argentina Week -opacada por el viaje del jefe de gabinete Manuel Adorni junto a su mujer- se valida con datos certeros. MercadoLibre ratificó inversiones por US$3400 millones este año, principalmente en expandir la red de logística. Van a contratar unas 1900 personas que se suman a los 17.000 que ya trabajan en la Argentina. TGS anunció un desembolso de US$ 3000 millones en Vaca Muerta para industrializar líquidos de gas natural. Se trata de la inversión más grande de los últimos 25 años para un desarrollo de estas características. A partir de la obra se crearán 4.000 puestos de trabajo directos, 15.000 empleos indirectos y se generarán exportaciones por US$ 1200 millones anuales.En minería, First Quantum Minerals confirmó US$ 5250 millones en el proyecto de cobre Taca Taca, en la provincia de Salta. Durante su construcción se proyectan 4.000 nuevos puestos de trabajo y, durante la etapa operativa, se incorporarán 2.000 empleos directos.Pampa Energía solicitó adherirse al RIGI con una inversión de más de US$ 4500 millones destinada a la exploración y producción de petróleo no convencional. Son solo cuatro casos de muchos en una historia que de K solo tiene la letra del abecedario.
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